La imposición de un impuesto aduanero del 10 por ciento a las mercancías importadas a Kosovo desde Serbia y Bosnia y Herzegovina fue bien recibida principalmente por los representantes de las empresas manufactureras y la Cámara de Comercio de Kosovo.
Mientras tanto, hubo fuertes reacciones contra esta medida en Belgrado y en Bosnia y Herzegovina. La Unión Europea tampoco se mostró indiferente en este aspecto, planteando preocupaciones de que se esté violando el Tratado de Libre Comercio, CEFTA.
CEFTA es un acuerdo internacional creado por la Unión Europea con el fin de facilitar los intercambios comerciales de los países de los Balcanes Occidentales. Kosovo es miembro de este mecanismo desde 2007.
Flamur Keqa, exdirector del Departamento de Comercio del Ministerio de Comercio e Industria en 2011, cuando Kosovo gestionaba el CEFTA, dijo a Radio Free Europe que Kosovo actuó como otros países han actuado en su contra.
"En realidad, la violación del acuerdo CEFTA se ha vuelto casi rutinaria, principalmente por parte de Serbia, y en este sentido Kosovo también tiene derecho a proteger su propia producción, su propia economía. En toda esta situación, la culpa en Kosovo es del Gobierno, de las empresas, pero también de los propios consumidores, ya que cada uno de ellos contribuye en gran medida a que en Kosovo se vendan y consuman productos procedentes de Serbia", subrayó Keqa.