Durante años, los científicos han advertido que la gripe aviar, también conocida como H5N1, podría algún día dar el peligroso salto de las aves a los humanos, con el riesgo de provocar una crisis mundial.
Desde 2003 hasta agosto de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha notificado 990 casos de H5N1 en humanos en 25 países de todo el mundo, incluidas 475 muertes.
Solo en EE. UU., el virus ha infectado a más de 180 millones de aves, propagándose a 18 estados y afectando a más de 70 personas, en su mayoría agricultores. Ha causado varias hospitalizaciones y una muerte. En enero, tres tigres y un leopardo murieron a causa del virus, que originalmente infecta a las aves.
Los síntomas de esta gripe en humanos incluyen fiebre alta, tos, dolor de garganta y dolores musculares. El riesgo para los humanos parece ser bajo, pero las autoridades están monitoreando de cerca la gripe para detectar cambios que faciliten su propagación.
Esta preocupación es lo que impulsó a los investigadores indios Philip Cherian y Gautam Menon, de la Universidad de Ashoka, a explorar cómo podría desarrollarse un brote del virus en humanos y qué intervenciones tempranas podrían detenerlo antes de que se propague.
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En otras palabras, el modelo publicado en la revista BMC Public Health utiliza datos del mundo real y simulaciones por computadora para mostrar cómo un brote podría propagarse en la vida real.
"La amenaza de una pandemia de H5N1 en humanos es real, pero podemos esperar prevenirla mediante una mejor vigilancia y una respuesta de salud pública más ágil", dijo el profesor Menon a la BBC.
Una pandemia de gripe aviar podría comenzar de forma silenciosa, con una sola ave infectada transmitiendo el virus a un humano. Probablemente, se trate de un agricultor, un trabajador de mercado o alguien que manipula aves de corral. A partir de ahí, el riesgo no reside en la infección inicial que contraiga, sino en lo que ocurra después: la transmisión entre humanos.
Dado que los brotes comienzan con datos limitados y erráticos, los investigadores recurrieron a BharatSim, una plataforma de simulación de código abierto construida originalmente para modelar Covid-19, pero lo suficientemente versátil para estudiar otras enfermedades.
La lección clave para los responsables de las políticas es cuán estrecho puede ser el margen de acción antes de que un brote se salga de control, dicen los investigadores.
El artículo estima que una vez que los casos aumenten más allá de aproximadamente dos a diez, es probable que la enfermedad se propague más allá de los contactos primarios y secundarios.
Los contactos primarios son personas que han tenido contacto directo y cercano con una persona infectada, como familiares, cuidadores o compañeros de trabajo con quienes trabajan estrechamente. Los contactos secundarios son quienes no han conocido a la persona infectada, pero han estado en contacto cercano con un contacto primario.
Si se aíslan a las familias de los contactos primarios cuando sólo se detectan dos casos, se podría prevenir el brote, afirma la investigación.
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Pero, cuando se identifican 10 casos, es muy probable que la infección ya se haya propagado a una masa más amplia de personas, lo que hace imposible el escenario de intervención temprana.
Aislar a las personas infectadas y poner en cuarentena a las familias puede detener el virus en su fase secundaria. Pero una vez que aparecen infecciones terciarias, ya sea entre amigos de amigos o contactos de contactos, el brote se descontrola a menos que las autoridades impongan medidas mucho más estrictas, incluido el aislamiento.