Shazi Nimanbegu vive desde hace muchos años en la antigua fortaleza de Ulcinj junto con su familia de cinco miembros.
La vida en el Castillo no es nada fácil para él y para otros 70 residentes que viven dentro de sus muros. Se enfrentan a dificultades todos los días, falta de transporte, suministro de alimentos y otras cosas básicas para vivir.
Apoyar a la TIEMPO. Preservar la verdad.
El periodismo profesional es de interés público. Tu apoyo contribuye a su independencia y credibilidad. Contribuye también. 1 euro hace la diferencia.
Carta al lector: Por qué solicitamos su apoyo ContribuirNimanbegu, a pesar de las dificultades, también cuenta con un restaurante como el más antiguo de Kala.
En él se preparan los más deliciosos platos de pescado, además de otros platos tradicionales y marineros.
Nimanbegu dice que para abastecer de productos el restaurante y la casa, él y su familia tienen que llevar todos los artículos en mano.
Pero, a pesar de ello, dice que lo hace con mucho amor y que nunca ha pensado en dejar su medio de vida en Kala, pues cuenta que sus abuelos fueron los primeros habitantes de Ulcinj en venir aquí.
Dice que antes la temporada en Ulcinj fue muy rentable, pero ahora tienen los ojos puestos en los kosovares.
El castillo se caracteriza por callejones largos y empinados, que hacen aún más difícil subir hasta allí.
Las casas del Castillo son muy antiguas, pero algunas de ellas han sido restauradas tras la destrucción provocada por el terremoto de 1979, mientras que otras se han derrumbado por completo.
Hace unos 46 años, un fuerte terremoto azotó la ciudad de Ulcinj y destruyó una parte del castillo, que hasta el día de hoy no ha sido renovado.