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"La historia de las fronteras del valle de Presevo": Más allá de los clichés históricos.

Un libro historiográfico

Un libro historiográfico es tan bueno como sus fundamentos documentales, y Skënder Latifi se ha negado a construir su castillo sobre la arena de las pruebas de segunda mano.

Foto de : Driton Pacharada

El libro «Una narración de las fronteras del valle de Presheva (1843-2018)», de Skënder Latifi (KOHA Publications, Prishtina, 2025), se presenta como una revisión exhaustiva del tema historiográfico a través de la fría perspectiva geopolítica. Esta investigación científica proyecta un nuevo código de pensamiento crítico, donde la severidad del documento de archivo desenmascara los procesos retrógrados de Belgrado hacia nuestras tierras orientales. Mediante una rica arquitectura de fuentes, el autor sigue el pulso de la historia desde las Guerras Balcánicas hasta la diplomacia moderna de la era Trump. Tras la lectura de esta obra, queda grabada en la memoria la profunda soledad histórica en la que se encontraban estos espacios étnicos, incluyendo la herida actual de la pasividad de las direcciones. El libro evita cualquier retórica sentimental o romántica, convirtiéndose en un punto de referencia para las plataformas políticas en defensa de nuestros intereses geoétnicos. Esta extensa investigación historiográfica proporciona una amplia base documental que invita a una profunda reflexión sobre la memoria nacional.

La geografía del sufrimiento albanés siempre ha tendido a contraerse en los mapas y a expandirse en la memoria. Este constante esfuerzo por la alienación territorial nos recuerda la brillante tesis del pensador Edward Said sobre las geografías imaginarias y la forma en que las potencias hegemónicas trazan fronteras artificiales para despojar a un pueblo de su identidad histórica y geoétnica.

Cuando tomé en mis manos el último libro del académico Skënder Latifi, con el significativo título de «Una narración de las fronteras del valle de Presheva (1843-2018)», se desplegó ante mí un panorama historiográfico que creía conocer bien. Como publicista y observador atento de las turbulentas corrientes de la política balcánica, estaba familiarizado con esta problemática que el autor aborda, incluso en los detalles de los acontecimientos políticos. Sin embargo, ahora, tras leer este libro, me queda la fuerte impresión de haber consultado toda una biblioteca de documentos y análisis, y de haberme enfrentado a una avalancha de fuentes que desmantelan por completo los tópicos hasta ahora.

Las fronteras como focos de experimentos geopolíticos audaces

En este nuevo horizonte de nuestra conciencia, la obra de Latifi funciona como un análisis de lo que Michel Foucault denominó estructuras de control administrativo y espacios de exclusión, donde el Estado utiliza su aparato legal y catastral para ejercer una violencia silenciosa pero sistemática sobre la población autóctona. A través de los documentos analizados, Skënder Latifi despoja a estas fronteras orientales de la mera delimitación geográfica, revelándolas como focos de un experimento geopolítico audaz cuyo objetivo era la reducción sistemática de la geografía étnica albanesa. Este libro establece un hito insalvable en la historiografía contemporánea, obligándonos a interpretar el destino de Preševo, Bujanovac y Medvedja mediante un análisis científico riguroso y no a través de los dogmas prefabricados de la política cotidiana.

En los siguientes capítulos del libro, Skënder Latifi centra su investigación en el complejo periodo del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos y sus consecuencias a largo plazo para la población albanesa. Esta época marca el inicio de una asimilación silenciosa, orquestada mediante reformas agrarias y leyes de colonización, en la que la propiedad albanesa fue expropiada por decretos reales y transferida a la población eslava traída de otras regiones. El autor documenta con precisión cómo el gobierno de Belgrado utilizó la administración estatal como arma para modificar la estructura geoétnica, negando a los albaneses derechos culturales y lingüísticos fundamentales.

En este análisis objetivo de los mecanismos de la colonización agraria, la investigación de Latifi encuentra un fuerte punto de contacto con las tesis del distinguido historiador suizo Oliver Jens Schmitt, quien, en sus estudios sobre la historia de Kosovo y las zonas circundantes, ha esclarecido la estrategia serbia del período de entreguerras para la disolución de la cohesión territorial albanesa. Schmitt sostiene que las reformas agrarias de aquella época no eran de naturaleza económica, sino meros instrumentos de geopolítica étnica, una conclusión que Latifi confirma con documentos catastrales específicos de Preševo, Bujanovac y Medvedja, que muestran cómo las parcelas más fértiles de tierras albanesas se convirtieron en colonias eslavas.

La posición estratégica como una maldición geográfica

El autor también analiza exhaustivamente la posición estratégica de esta región, a menudo considerada una maldición geográfica debido a la vital importancia del corredor Morava-Vardar para los intereses hegemónicos de los Balcanes. Este enfoque analítico coincide plenamente con las observaciones de la politóloga e historiadora estadounidense Sabrina Ramet, quien, en sus análisis sobre la construcción del Estado yugoslavo, señaló cómo Belgrado consideraba las zonas fronterizas con poblaciones albanesas como focos de peligro geopolítico permanente, aplicando sobre ellas un régimen militar y policial continuo. Latifi muestra cómo la Yugoslavia comunista, tras la Segunda Guerra Mundial, continuó con la misma estrategia de limpieza étnica, utilizando una presión económica constante, impuestos selectivos y un aislamiento infraestructural deliberado para forzar la migración silenciosa de los albaneses hacia Turquía u otros centros urbanos.

Este proceso de genocidio administrativo se ve aún más esclarecido por los archivos documentales del investigador Robert Elsie, quien ha sacado a la luz infames memorandos y proyectos de Belgrado, como los de Čubrilović o Ranković, sobre el desplazamiento de los albaneses. Skënder Latifi logra demostrar con precisión argumentativa cómo estas ideas fascistas no se limitaron a quedar en el papel, sino que fueron meticulosamente implementadas en esta parte de Albania, donde el período de la confiscación de armas y el terror de Estado de los años cincuenta y sesenta asestaron un golpe mortal a la resistencia nacional, reduciendo la fisonomía etnosocial a un grado aterrador de amenaza para nuestra supervivencia colectiva.

En el epicentro de la historia reciente

El flujo cronológico de esta historiografía abandona gradualmente el polvo de siglos pasados ​​para adentrarse directamente en el candente terreno de nuestra historia reciente, donde la dinámica e intensidad de los acontecimientos alcanzan su punto álgido con el estallido de la guerra del Ejército de Liberación de Preševo, Medvedja y Bujanovac (UÇPMB). Skënder Latifi aborda esta epopeya mediante un análisis documental frío, despojándola de su espíritu folclórico o glorificaciones momentáneas e iluminándola como una reacción inevitable y legítima a la salvaje violencia estatal serbia que siguió al fin de la guerra de Kosovo.

A través de documentos operativos y testimonios de la época, Latifi desvela cómo los jóvenes más destacados de esta provincia se vieron obligados a tomar las armas para defender su territorio e internacionalizar un asunto que Belgrado intentó mantener oculto en los cajones de la policía secreta.

En este punto, el argumento del autor encuentra un sólido respaldo en los análisis de destacados académicos británicos como James Pettifer, quien en sus estudios sobre las formaciones armadas albanesas ha señalado cómo el cierre violento de los espacios políticos inevitablemente produce levantamientos militares como último recurso para la autodefensa colectiva. Latifi demuestra que el conflicto en estos tres municipios no fue un incidente aislado ni una exportación de violencia, sino una consecuencia directa del fracaso de Belgrado en integrar y respetar los derechos nacionales de los albaneses que permanecían bajo su administración.

Lo que eleva esta parte del libro a los niveles más altos de análisis geopolítico es el descubrimiento de los entresijos de la diplomacia internacional, donde destaca el análisis que hace el autor del llamado modelo de El Salvador. Latifi pone de manifiesto cómo estrategas extranjeros y mediadores internacionales intentaron aplicar a esta región fórmulas de mediación y desmilitarización que ya se habían probado en conflictos latinoamericanos, donde la integración de exguerrilleros en estructuras policiales multiétnicas se consideraba clave para la estabilidad. Esta audaz y documentada comparación muestra cómo el destino de los albaneses de estos municipios a menudo dependía de grandes ecuaciones globales, donde las conversaciones del Konçul y la creación de la Zona de Seguridad Terrestre se analizan como momentos de un punto de inflexión crucial, pero también como evidencia de un doloroso compromiso que dejó muchas cuestiones sin resolver.

Este enfoque analítico coincide plenamente con las observaciones del reconocido periodista y académico británico Tim Judah, quien, en sus análisis geopolíticos de los Balcanes, ha destacado que el modelo de paz implementado en la región a menudo adolecía de la falta de garantías internacionales a largo plazo, dejando a la población local a merced de las interpretaciones unilaterales de Belgrado. Skender Latifi también utiliza importantes informes del International Crisis Group de la época, que demuestran cómo la diplomacia occidental se apresuró a sofocar los conflictos sin resolver fundamentalmente el complejo problema del estatus político y jurídico de los albaneses en Serbia.

Skënder Latifi en la presentación de su libro en la ceremonia anual de entrega de premios de periodismo y literatura, "Rexhai Surroi", Pristina, 22 de diciembre de 2025 (Foto: Driton Paçarada)

El regreso fantasmal de la idea del intercambio territorial

Esta reflexión sobre la historia reciente culmina en el análisis de la geopolítica moderna y el período específico de la administración Trump, época en la que la idea del intercambio territorial entre Kosovo y Serbia resurgió como un fantasma en las mesas de la alta diplomacia. Skënder Latifi analiza este momento con admirable rigor científico, exponiendo los peligros existenciales que amenazaban la integridad geoétnica de la región a partir de proyectos de divisiones lineales o nuevas fragmentaciones. En este punto, su agudo sentido crítico coincide plenamente con las advertencias del renombrado investigador y profesor estadounidense Daniel Serwer, quien, en sus análisis de aquel período, argumentó con vehemencia que tales juegos con las fronteras étnicas podrían abrir la caja de Pandora en los Balcanes, desestabilizando inicialmente el propio valle de Preševo ​​y generando un efecto dominó en toda la región. Latifi amplía esta base argumentativa demostrando cómo cualquier movimiento de este tipo, sin una base histórica sólida y sin garantía de derechos colectivos, corría el riesgo de convertir este espacio en un nuevo foco de crisis permanente. Este enfoque coincide en parte con las observaciones geoestratégicas del académico británico Timothy Less sobre los peligros que plantea el fracaso de la integración geoétnica de las comunidades fronterizas, lo que lleva al autor a proyectar su libro más allá de un frío instrumento histórico, transformándolo en una guía geopolítica viva y una advertencia sobre los desafíos que nos aguardan en el horizonte de la diplomacia futura.

Un nuevo horizonte para la autoridad de la historiografía contemporánea.

La transición del plano de la simple recopilación documental al campo de la interpretación analítica exige un alto nivel de dominio del discurso científico, y Skënder Latifi demuestra una maestría excepcional al lograr este equilibrio. El lenguaje empleado en esta obra destaca por una fluidez narrativa que mantiene al lector absorto en el texto, evitando con éxito la frialdad estéril que suele caracterizar la escritura puramente académica.

Este hallazgo estilístico del autor coincide perfectamente con la teoría del gran pensador y estructuralista Roland Barthes, quien en su famoso ensayo sobre ciencia y literatura enfatizó que el lenguaje no es un medio frío o neutral de transmitir datos, sino una estructura viva donde la escritura científica misma gana autoridad y densidad cuando acepta el legado de la forma narrativa.

En este sentido, Skënder Latifi sitúa la precisión de la terminología científica dentro de un discurso periodístico de alto nivel, que se caracteriza por expresiones y frases argumentativas contundentes que otorgan al texto un extraordinario peso analítico.

El valor científico de este estudio se revela en las dimensiones de un nuevo horizonte para la autoridad de la historiografía contemporánea, convirtiéndose en un importante punto de referencia para la formación de nuevas generaciones y para la construcción de plataformas nacionales y políticas que orienten estratégicamente nuestra toma de decisiones en defensa de nuestros intereses geoétnicos.

Para los estudiantes de ciencias políticas e historia, esta obra constituye un excelente modelo para investigar y desentrañar un complejo entramado geopolítico. Para los historiadores, el libro ofrece un nuevo campo de datos que revisa y subsana muchas de las deficiencias de la historiografía albanesa sobre nuestras tierras orientales. Asimismo, para diplomáticos y estrategas de política exterior, el estudio de Latif representa un extraordinario archivo de referencia, un auténtico manual geopolítico indispensable en cualquier debate sobre el destino y los derechos colectivos de los albaneses en la región. El sentido crítico del autor se manifiesta en su capacidad para ver más allá de la fachada de los acuerdos oficiales, analizando con singular valentía intelectual los fracasos, las dolorosas concesiones y la falta de una estrategia a largo plazo por parte del actor político panalbanés.

La anatomía de una purga administrativa silenciosa

Tras leer este libro, nuestra memoria quedará marcada con la fuerza de aquella profunda soledad histórica en la que nuestras tierras quedaron sometidas al yugo de los procesos retrógrados de Belgrado, donde, más allá de las frías estadísticas de desplazamientos, emerge la imagen de una población que, hasta el último átomo, defendió su cohesión étnica y territorial mediante una resistencia titánica. Esta terrible experiencia no terminó con el pasado, sino que continúa hoy en su forma más pérfida a través de la pasividad y el borrado sistemático de direcciones albanesas, un proceso que busca su eliminación definitiva de los registros legales y administrativos de su propia tierra.

Esta forma moderna de expulsión silenciosa armoniza a la perfección con las advertencias del renombrado sociólogo Zygmunt Bauman sobre la naturaleza de la aniquilación burocrática, donde la violencia física es sustituida por la frialdad de la pluma del funcionario estatal, que transforma al ciudadano indígena en un ser invisible sin existencia jurídica. Confrontar esta estrategia estatal silenciosa impulsa un necesario proceso de reflexión colectiva, donde la investigación de Skënder Latif adquiere el valor de un punto de inflexión crucial en la historiografía contemporánea al rechazar categóricamente las versiones prefabricadas o superficiales de la política actual.

Investigar archivos extranjeros, a menudo cerrados, enfrentarse a la compleja historiografía serbia y atreverse a abordar temas que atañen a las dinámicas geopolíticas actuales exige una dedicación que trasciende los límites de un simple trabajo académico. Este colosal proyecto del autor adquiere el valor de un elevado acto patriótico y científico, pues documenta por primera vez, con este nivel de detalle, la anatomía de una purga administrativa silenciosa.

Un libro historiográfico es tan bueno como sus fundamentos documentales, y Skënder Latifi se ha negado a construir su obra sobre arenas de testimonios indirectos. Este estudio es fruto de varios años de investigación que requirieron la paciencia de un monje y la precisión de un cirujano, durante los cuales el autor hurgó en los rincones de la historia, sacando a la luz documentos del periodo comprendido entre 1966 y 2001. Estos hallazgos revelan los hilos invisibles de la toma de decisiones yugoslava y serbia respecto a los albaneses que permanecían fuera de las fronteras del Kosovo administrativo. La abundancia de facsímiles del periodo comprendido entre 1880 y 1968, así como los datos estadísticos que abarcan el periodo entre 1912 y 2002, ofrecen un análisis documental del genocidio silencioso, donde las cifras hablan con el frío lenguaje de la limpieza étnica y el desplazamiento violento de la población.

La compleja operación científica

El valor monumental de esta obra reside precisamente en el elevado rigor científico e intelectual de Skënder Latifi, que le impide someterse a una historia catastral rígida. El autor ha realizado una exhaustiva búsqueda en archivos y bibliotecas de los Balcanes y Europa, integrando en su proyecto un extraordinario corpus de periódicos y revistas, lo que demuestra su brillante capacidad para seguir en tiempo real la cobertura mediática de crisis, guerras y acuerdos políticos. Esta compleja labor científica evita que el libro caiga en la trampa de ser un frío inventario de archivos, ofreciéndonos una investigación dinámica que capta el pulso mediático, político y social de cada época geopolítica.

En la parte final de los artículos publicados, Skënder Latifi demuestra una meticulosidad científica excepcional al contrastar la historiografía serbia oficial con la realidad del terreno mediante la cita de autores considerados autoridades en la materia. Destaca los estudios del reconocido investigador de la región de Vranje, Momčilo Zlatanović, publicados en el anuario "Leskovački zbornik", donde el trabajo sobre los movimientos chetnik y de comités entre 1904 y 1912 en Kazán, Preševo ​​y Vranje arroja luz sobre las violentas operaciones de los serbios antes de las Guerras Balcánicas, mientras que el artículo sobre el período de Husejin Pasha esclarece la historia de los señores feudales y los jefes locales. El espíritu crítico del autor se evidencia en el análisis de las obras del historiador serbio Nikola Žučić, quien aborda las complejas relaciones religiosas entre la ortodoxia serbia y el catolicismo romano en la llamada "Serbia del Sur" entre las dos guerras mundiales, así como en el uso de los análisis de Mihailo Vojvodić sobre las políticas diplomáticas encubiertas de Belgrado para las reformas otomanas, publicados en "Vardarski zbornik". Este análisis exhaustivo se complementa con tres obras específicas de P. T. Vukanič, publicadas en "Vranjski glasnik", que arrojan luz sobre el levantamiento albanés de 1826-1832 y ofrecen monografías locales sobre Bujanovac y Preševo.

Este mosaico documental cobra vida gracias a una amplia selección de fuentes periodísticas y periódicas, donde Skënder Latifi ha utilizado hábilmente los principales periódicos albaneses, serbios, croatas e internacionales para documentar los acontecimientos del siglo pasado y las crisis modernas. En cuanto a la prensa albanesa, la investigación se basa en la autoridad del periódico "Bujku" entre 1994 y 1997, el único diario en Kosovo durante los difíciles años de la ocupación; en el periódico "Fakti" de Skopje en 2001, que resulta vital para la cobertura del conflicto de la UÇPMB; en la revista local "Jehona" de Ternopil para la cobertura del referéndum de 1992; así como en los periódicos "Koha Ditore" y "Bota Sot" para la cobertura detallada de las conversaciones del Konçul y la zona desmilitarizada.

Para mantener una alta objetividad científica, Latifi investiga con valentía la prensa serbia, como los periódicos "Blic" y "Danas", para analizar las actitudes del Belgrado posterior a Milošević y de la era de la administración Trump hacia el valle de Preševo, sin olvidar medios de comunicación como "Borba", "Naša Borba", "Dnevnik", "Naša reč" y la revista "NIN". Este equilibrio de fuentes adquiere un valor indiscutible con la inclusión del periódico croata "Jutarnji list" de 1912, que ofrece noticias imparciales sobre el avance del ejército serbio hacia el valle de Preševo ​​y Kosovo durante la Primera Guerra de los Balcanes, así como la famosa revista francesa "L'Illustration" de 1912, cuyos reportajes e ilustraciones documentan las horribles imágenes y la crisis humanitaria en la región.

En este recorrido metodológico, el libro de Skënder Latifi encuentra puntos en común con las obras de destacados académicos extranjeros como Noel Malcolm o la historiografía documental de Robert Elsie, porque, al igual que ellos, no se conforma con hallazgos superficiales, sino que sigue las huellas vivas de la historia a través de una arquitectura de fuentes que confiere al libro la autoridad de un texto de referencia para la diplomacia internacional.

Este serio intento de Skender Latifi por construir una arquitectura documental encuentra apoyo en la conocida tesis del historiador y pensador Marc Bloch sobre la naturaleza de la evidencia histórica, según la cual los archivos permanecen mudos mientras el investigador no posea la agudeza intelectual necesaria para examinarlos con un claro propósito analítico. Skender Latifi no se conforma con la recopilación mecánica de facsímiles o estadísticas, sino que aplica precisamente este principio de Bloch transformando frías fuentes oficiales en testigos vivos de un largo e ininterrumpido proceso de depuración administrativa. Mediante este enfoque, su libro adquiere la solidez de una plataforma científica indiscutible, donde cada documento desenterrado en los archivos se enfrenta a estrategias de silencio, demostrando que la verdad historiográfica no se construye sobre suposiciones, sino sobre la autoridad inquebrantable del registro escrito.

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