Milán, diciembre de 1966
Para los albanokosovares, el gran pintor Ibrahim Kodra era poco conocido en aquella época, mientras que en su tierra natal, en Tirana, lo habían "olvidado", porque no tenía nada que ver con el "realismo socialista", sino con el cubismo y otros.
Después de mi visita de tres días a Milán y de una primera entrevista en la prensa albanesa, que casualmente rodó "Rilindja", el "genio de los colores" quedó convencido de lo mucho que lo amamos y aceptó felizmente abrir la primera exposición en Pristina, en julio. 1968- s, y cinco años después también fue invitado a Tirana, pero sin cuadros.
El autor de más de 6.000 creaciones preciosas que nos honraron en todo el mundo, había sufrido el anhelo de no volver a ver nunca más los colores más bellos de su tierra natal que recordaba desde su juventud. (Puede leer el artículo completo de Nehat Islami en la edición de hoy del Suplemento para la Cultura en Koha Ditore)
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