Shqipe Krasniqi, ex combatiente del ELK, dijo que nunca había visto a Kosovo más unido y vocal que hoy.
Dijo que el Día de la Independencia no se reunieron sólo para celebrar, sino para recordar el sacrificio del pueblo.
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Carta al lector: Por qué solicitamos su apoyo ContribuirAgregó que esta protesta es la voz de quienes ya no están.
He visto familias humilladas, madres que lloraban en secreto, estudiantes perseguidos solo por ser albaneses. He visto mujeres que acompañaron a sus hijos a la guerra con el corazón roto, pero con la frente en alto. No pasaron a la historia con títulos, pero la historia no existiría sin ellas. El silencio es rendición, y este pueblo no sabe rendirse. Como muchas niñas y mujeres albanesas, tomé las armas y fui al frente. No porque amara la guerra, sino porque amaba la libertad. Nuestras casas fueron quemadas y nuestros pueblos vaciados. Hay algo que no se quemó ni se extinguió: el espíritu de este pueblo», dijo.